Trabajos psíquicos puberales y de adolescencia

Lic. Silvana Pérez, UNLP MP 500
“Yo soy lo que dibujas, tú me hiciste hermosa y ahora me estás haciendo fuerte, cuánto poder hay en ti”. La chica danesa. 

   Para reflexionar sobre las particularidades de los trabajos puberales y de la adolescencia, haré mención a escenas del Film “La chica danesa” dirigida por Tom Hooper (EUA 2015), basada en el libro de David Ebershoff.

   Es a través de estos recortes que puede inferirse y pensarse sobre las vicisitudes de estos procesos de escrituración, tiempos subjetivos, no ligados a lo cronológico, ya que los mismos no se atraviesan en función de la edad del sujeto.

   “La chica danesa” es un film biográfico, que narra la historia del pintor Einar Wegener, quien fue, la primera persona en realizarse cirugía para reasignación de sexo.

   Einer nace en 1882, y se casa con Gerda cuando tiene 22 años de edad. Respecto de la vida de Lili (Einer): su biografía oficial data, que en una de las cinco cirugías que se le realizaron, - entre ellas de trasplante de útero y ovarios- encontraron órganos sexuales femeninos rudimentarios, y que tenía niveles de hormonas femeninas altos. Su apariencia era “más bien femenina” de rasgos delicados, solía ser confundido con una mujer, vestido de varón. Recordemos esto es, en el año 1900.

   Los trabajos de la pubertad y de la adolescencia son diferentes, cada uno tiene su especificidad, son procesos de escrituración subjetiva que imponen trabajos propios al psiquismo, los que dejaran como saldo una nueva inscripción de cuerpo junto a la posibilidad del establecimiento de un nuevo proyecto identificatorio. En ambos procesos se jugarán tanto la estructuración narcisista, como el investimiento libidinal.

   Estos también se darán a través del jugar, que tiene cualidades diferentes de las de la infancia, ya que se juega con el propio cuerpo y con la realidad.

   El trabajo puberal, tiene que ver con la apropiación subjetiva del cuerpo en tanto atravesado por la pubertad, consistirá entonces en “re-conocerse” en lo que se convierte a partir de la pubertad, un cuerpo genitalizado.

   A través del trabajo puberal se apropiará el sujeto, de lo que la pubertad metamorfoseó en el esquema corporal. “Todo el proceso de escrituración subjetiva se lleva a cabo mediante escenas de escritura en las que la subjetividad se instalará en diferentes espacios de aposentamiento: el cuerpo, el espejo, el espacio tridimensional” (Franco, Adriana pag. 7).

   La pubertad acontece en lo real del cuerpo, produciendo una transformación abrupta que determinará un desfasaje entre el esquema corporal y la imagen inconsciente del cuerpo. Podemos entonces pensar, que en lo puberal predominará el trabajo de lo originario, en tanto que esto que acontece en el cuerpo requerirá un trabajo de representación psíquica, una nueva escritura del cuerpo gentalizado, libidinizarlo será el trabajo de lo puberal.

   El espacio del trabajo psíquico puberal es transicional, así como el bebé se fusiona con el cuerpo de la madre, el púber lo hará con el par, hay cierta indiferenciación, se prestan ropa, etc. es en el cuerpo del otro que empiezan a reconocerse como sexuados, y se irá inscribiendo la propia sexualidad genital, es un vínculo narcisista. Así podría caracterizarse el vínculo entre Greda y Einer, ella relata que al besarlo ocurrió lo más "extraño”, fue como besarse a sí misma, desconocimiento y reconocimiento al mismo tiempo.

   Se puede pensar que el trabajo de lo puberal quedó obturado en Einer, los “juegos” puberales con Hans, en un escenario que Einer reitera en sus pinturas, el beso que jugando Hans le da, cuando él se viste con el delantal de la abuela, tendrá otro sentido para él, dirá que estuvo enamorado de Hans, asimismo los juegos que se dan con Gerda, no tienen este estatuto para él.

   El juego posibilita que algo se revele, “Lili siempre estuvo allí, tú la ayudaste a nacer”. Varias escenas posibilitan pensar en la reescritura en relación a lo originario, el tacto sobre las pieles, las telas, las texturas, el vestirse con las ropas de Gerda, se hace superficie con el par, una suerte de banda entre el cuerpo del par y el suyo. Se sabe uno y se ve otro, le da vida a Lili, entendiéndose con ella (espejo) libidinizandola, hace superficie con el nuevo cuerpo.

   Lili, especulariza los movimientos femeninos. 


El afuera se convierte en el reflejo del adentro y la actividad perceptiva se modela según la experiencia del espejo, porque el cuerpo en cuanto sujeto, tiene la particularidad de ser un rostro que no es visible sino para otro y que comienza por ser el rostro del otro (sobre la base de la identificación primaria, el lactante tiene el rostro de la madre). Siendo simultáneamente el mismo y el otro, siendo familiar y sin embargo extraño, el sujeto es aquel que no tiene rostro y cuyo rostro comienza a existir desde el punto de vista del otro. (Sami Ali p 41 1991)


   “Yo soy lo que tu dibujas” dice Lili, y queda extasiada mirando lo retratado por Gerda, “Narciso se desea a sí mismo percibiéndose como otro, una reduplicación perfecta” (Franco, A pag. 7)

   Esto que comparten, es un juego para Gerda y tiene efectos de lo constitutivo para Einer, el juego se cristalizará en angustia para Gerda, haciendo presente un real y su certeza.

   Este juego le permite a Gerda posicionarse como artista, retratar a Lili. Es interesante notar que el mentor le dice, que en los retratos anteriores aún no había encontrado “su tema”.

   Hay continuidad con lo retratado, indiferenciación, para ser es necesario pasar por las vías del otro, “me convierto en lo que me dibujas, me siento mejorado cuando escucho tu lápiz” enuncia Einer a Gerda.

   Es a partir de la constitución de estas escenas puberales y de esa nueva unidad narcisística, -a través de la mirada (deseante) y la aprobación de su par (Gerda)- que el púber podrá emprender los trabajos de la adolescencia.

   Einer tiene un tiempo de búsqueda, “no puedo seguir viviendo sin saber quién soy”, busca, sale.

   El jugar está entonces, del lado del acontecimiento, subjetiva, abrocha identidad, sale de la complementariedad narcisista para acceder al otro como suplementario.

   En este proceso Lili, deja de pintar.

   Einer, por su parte, dibujaba siempre lo mismo, Gerda le dice que no entiende cómo es que pinta el pantano una y otra vez, que un día, atravesara la pintura y desaparecerá en él, Einar comenta “el pantano está en mi”. Podría pensarse que esto que se repite, tiene que ver con aquello que no tuvo lugar, que quedó estancado, en el tiempo de la pubertad, momento de crisis en el proceso de escrituración subjetiva y que como tal plantea un conflicto a resolver: reinscribir su cuerpo genitalizado y restablecer el balance narcisista.

   Por su parte los trabajos propios de la adolescencia, tienen que ver con poder historizarse, “re-conocerse” en una cadena generacional por un lado, la búsqueda de los orígenes, y asimismo Winnicott ubica aquí lo que denomina, “asesinatos simbólicos”: del niño que era y de los padres maravillosos de la infancia.

   Aquí el vínculo, distinto que, en lo puberal, no será de complementariedad, sino que se busca la diferencia, la alteridad, lo diferente a mi - Lili le dice a Gerda: “Tú me cuidaste, ahora debo hacer mi vida, y tú debes hacer lo mismo”, enuncia el deseo de casarse, con un hombre como el profesor (por quien se siente contenida y cuidada) y tener hijos. Lleva también un diario, explicando que, a partir de esta escritura, todo cobra sentido.

   R. Rodulfo (1992) enumera distintos trabajos a cumplirse en la adolescencia, diferentes recorridos a lograr en este deambular: el pasaje de lo familiar a lo extrafamiliar, del yo ideal al ideal del yo, de lo fálico a lo genital, un nuevo pasaje a través del espejo (esta vez desde el extraño hasta el Otro) y el pasaje del jugar al trabajar.

   El objetivo del escrito es el de diferenciar teóricamente los trabajos puberales y de la adolescencia. Fue presentado como parte del trabajo evaluativo del Seminario: Desarrollo del Psiquismo Normal y Patológico para el Posgrado: “Especialización en Evaluación y Diagnóstico Psicológico” UNLP 2018

Recomiendo el film


Bibliografía

Franco Adriana. Los espacios de (en) la adolescencia. 2001
Franco Adriana. Las marcas actuales de adolescencia. Catedra Web UBA
Rodulfo R. Padres e hijos Cap 5, 6 8 y 10 Bs As Paidós 2012
Rodulfo R. Crueldad y límites Pagina 12 Mayo 2008
Rodulfo R. Trabajos de Lectura, lecturas de la violencia. Cap 5 a 10. Bs As. Paidós
Sami Ali, Cuerpo real, cuerpo imaginario. Bs As. Paidós
Winnicott, D Realidad y juego. Buenos Aires Paidós 1978
Winnicott. Exploraciones Psicoanalíticas I Bs As Paidos 1991
Winnicott. Exploraciones Psicoanalíticas II cap I y II Bs As Paidós 

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